
24 de julio
El sábado por la mañana nos esperaba la última sorpresa de la monitora, aunque en esos momentos ya no era sorpresa porque todos sabíamos lo que haríamos durante el día ya que el viernes recibimos un e-mail invitándonos a pasar un día muy interesante.
Por la mañana fuimos hasta la estación de Brunstane que esta al lado del Campus y cogimos el tren que nos llevo a Waverley, la estación situada en el corazón de Edimburgo en Princess Street desde allí fuimos a The Edinburgh Dungeons una atracción "terrorífica" que nos transportaba a los lugares y situaciones mas escabrosas del pasado de la ciudad. Para vuestra tranquilidad, os diremos que se trataba de una recreación, que eran actores y que solamente se trataba de pasar un rato divertido y así ha sido. Al inicio del recorrido, hemos asistido a un juicio, nos hemos paseado por un bosque encantado, nos hemos sentado en las lápidas de un supuesto cementerio y hemos tenido que escapar de un laberinto en el que parecía no existir una salida. Y todo esto entre muchas otras cosas que os iremos contando. Con la experiencia ya superada, finalmente pudimos tomar nuestro picnic sentados en un parque, una costumbre muy británico que no habíamos podido practicar antes por las inclemencias del tiempo. Después de comer y de disfrutar de un poco de tiempo libre fuimos al Playhouse Theatre, uno de los teatros mas destacados de Edimburgo. El teatro es magnífico, es grande y lujoso, nos sentimos personas muy importantes entre tanto terciopelo. El musical estuvo muy bien, los aplausos después de cada solo demostraban que todo el público estaba entusiasmado con la actuación. Después, otra vez en tren de vuelta al Campus donde nos esperaba la despedida de nuestros amigos en una noche muuuuuuuuuuuuuuy laaaaaaaaaaaaaaaaaarga.
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