Ya estamos en la recta final. Parece que fue ayer que llegamos y tan sólo estamos a unas horas de volver a casa.
El jueves visitamos la playa de Portobello por última vez. Algunas de las chicas jugaron a vóley con sus compañeras italianas, otras se quedaron charlando y el resto nos acercamos a la zona de bares a tomar un chocolate caliente y unos nachos. Me han contado que en nuestra ausencia alguien se atrevió a meterse en el agua, ¿quién habrá sido….? Por la tarde se propuso ir al centro comercial de aquí al lado. Pero hubo quien prefirió quedarse jugando a cartas o descansando.
El viernes tuvimos la "sorpresa de la monitora"¡nos fuimos a los Dungeons! Los chicos ya se habían documentado y habían buscado vídeos de la atracción por You Tube. De mano de los actores caracterizados, descubrimos la historia del Edimburgo más oscuro: el de la caza de brujas, las salas de tortura y las prácticas de los médicos forenses de la época. Viajamos en barco a las tierras de los caníbales y luego subimos a la atracción de caída libre. Después de liberar adrenalina y comprar la foto de recuerdo, hubo tiempo libre para pasear o hacer compras de última hora.
Y el sábado era el día más esperado. Por la mañana, en lugar de las clases habituales –que ya finalizaron el jueves- hemos ido en autocar a la capital y hemos visitado el polémico y nuevo parlamento de Escocia. Polémico porque tanto es aplaudido por los críticos y arquitectos como abucheado por el pueblo por el enorme coste que supuso construirlo. En todo caso, es un parlamento distinto a cualquier otro y nos hemos podido sentar unos minutos en la sala.
Por la noche, hoy toca discoteca para que los estudiantes se puedan despedir. Hoy era precisamente el día en que todos coincidíamos ya que algunos grupos regresaban hoy de las tierras altas y el resto partía mañana por la mañana.
Este ya es el último blog desde Edimburgo. Pronto os contaremos cómo ha sido el viaje de vuelta.
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