




Hemos visitado la casa donde el escritor Sir Walter Scott escribió algunas de sus últimas obras y estado en el salón donde murió, viendo lo último que él vio: un impresionante jardín difícil de abarcar con la vista.
Allí hemos pasado tiempo libre, que algunos han aprovechado para rodar cuesta abajo como croquetas. Veremos si las manchas de césped desaparecen o se quedan como recuerdo…
A la vuelta en autocar, un poco de beauty sleep ya que después de cenar (¡otra vez tarta de chocolate de postre!!!) había sesión de discoteca con todos los grupos. Pero no una discoteca cualquiera… ¡cross-dressing disco!
Chicos y chicas (si bien no todos, los más atrevidos, sí) han intercambiado papeles, vestimenta y maquillaje. Los monitores sí han sido más valientes y han sabido maquillarse con estilo, ellos; y perfilarse un bigote con destreza, ellas.
Esperamos que entre las clases, las acrobacias en los jardines y la disco hoy duerman del tirón.
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