




Y llegó el último día… Tras tres semanas de clases, actividades y conocer gente, es hora de volver a casa.
Nos vino a recoger un autocar para acercarnos al aeropuerto de Edimburgo y nos acompañó Sarah, una de las profesoras que más simpatizó con los niños.
Esta vez el vuelo fue mucho más rápido que a la ida. De hecho tuvimos que ir ligeros de paso para coger nuestra conexión en Ámsterdam. Por suerte, no tuvimos problemas ni de retrasos ni de pérdida de maletas.
Ya en el aeropuerto de Barcelona, nos confundieron con un grupo de gimnastas, quizá por el ambiente porque nuestra llegada coincidió también con la de un futbolista. Fue antes de pasar la puerta de salida donde ya saltaron las lágrimas y abrazos. Una vez cruzada la puerta, la recogida de los chicos fue bastante rápida.
En fin, aquí se acaba nuestro blog hasta el próximo año. Sólo decir a los chicos que ha sido una experiencia muy bonita y que, a pesar de lo triste de las despedidas, a veces se tienes que dejar salir de tu vida a gente para que otra nueva pueda entrar.
¡Un abrazo a tod@s!
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